44º 43′ 16″ S, 49º 51′ 23″ W
Viento: 1,5 nudos
Olas: 0,5 metros
Temperatura del aire: 12 ºC
Temperatura del agua: 11,4 ºC
Tras 10 días de duros trabajos a bordo del Miguel Oliver, hoy los científicos han dado por concluida las investigaciones. Al menos en el buque (eso sí, la tripulación sigue trabajando duro, como siempre). Ahora a los biólogos y geólogos les quedan meses o años de intenso trabajo para analizar la gran cantidad de datos que han cosechado tras esta campaña Patagonia 0109. Hoy se ha seguido con la rutina prevista de inmersiones: dos de la cámara fotográfica y una del ROV.
En estos mismos momentos la proa del Miguel Oliver pone rumbo a Mar del Plata, donde finaliza la campaña dentro de dos días, ya que hasta que no llegamos a puerto no se da por concluida, aunque se hayan terminado las labores oceanográficas propiamente dichas. Lejos quedan ya los primeros días de mala mar y mareos. Poco a poco me voy haciendo con el vocabulario marinero, ya que el mar dispone de su propia forma de hablar. Cada vez que digo cuerda Araceli me suelta que “aquí no hay más cuerda que las del reloj. ¡Cabo, cabo!” Y no quiero contar si suelto izquierda en lugar de babor o habitación en lugar de camarote. En fin, poco a poco.
El día ha sido soleado y por momentos el mar estaba casi como un plato, aunque al final de la jornada estaba entrando algo de viento. Hoy no hemos visto ballenas, aunque una foca estaba tomando el sol cerca de la proa del barco. Por desgracia había desaparecido cuando llegué con la cámara. Lo mejor y casi como traca final han sido las imágenes obtenidas hoy, que son, si cabe, mejores que las de días anteriores, así que científicos y técnicos despiden los trabajos con una sonrisa en la boca. La verdad es que las fotos muestran unos fondos con una biodiversidad impresionante.
Para celebrar el final de los trabajos los cocineros han sorprendido a todos con una deliciosa tarta. Como ya he dicho en post anteriores, gran parte de culpa de que todos los que pasan por el Miguel Oliver se vayan con un gran sabor de boca la tiene el personal de cocina. O fonda, un término más marinero.
Hoy para seguir descubriendo el Miguel Oliver por dentro os voy a hablar del corazón del buque, la sala de máquinas (dejo un par de fotos). A primera vista sorprende la limpieza reinante, que no coincide con la imagen grasienta que solemos tener de la sala de máquinas de un barco. El buque cuenta con dos motores de propulsión eléctrica de 1000 kw cada uno para reducir al máximo el ruido radiado al agua. Esta energía de propulsión así como el resto de la que utiliza el buque es suministrada por cuatro generadores diesel. El Miguel Oliver consume unos 11.000 litros de gasoil por día y sus tanques permiten acumular hasta 500.000. Como para pensárselo antes de decir: lleno por favor. Y la velocidad máxima al 100% de potencia es de 14 nudos. Que conste que digo nudos y no km/h (26). Saludos a todos.
- Cristobo (foto de Miquel Moll)
- Luis y José Manuel, técnicos del rov
- Ofiura en fondo marino
- Mirando el resultado del trabajo
- Tarta
- propulsores eléctricos
- motores Diesel
- servodirección







