46º 39′ 74″ S, 60º 10′ 13″ W
Viento: 2 nudos
Olas: 1 metro
Temperatura del aire: 10 ºC
Temperatura del agua: 11,1 ºC
Pues casi sin darnos cuenta enfilamos el final de la campaña. Mañana es el último día de trabajo de investigación, después sólo quedarán por delante dos días de navegación a Mar del Plata. Pero hoy quiero empezar con algo que me ha hecho muy feliz durante un rato. Una ballena, un rorcual según me dice Cristobo, ha estado rondando el buque mientras que hacíamos una de las estaciones. Estuvo toda la mañana curioseando alrededor del barco, pasándose de babor a estribor. Parecía que jugaba con todos nosotros que la perseguíamos con las cámaras fotográficas.
Respecto al trabajo, el día ha sido especialmente productivo. Se han hecho tres inmersiones de la cámara submarina y los resultados han sido alentadores. Para Araceli y Cristobo hoy se han obtenido las que hasta ahora son las mejores series de fotografías, y se han superado los mil metros en algunas de las estaciones. Pero hoy toca hablar un poco de cartografía y para ello visitamos el laboratorio de acústica del barco. Primero de todo gracias a Araceli y Ricardo por hacerme de anfitriones. El Miguel Oliver dispone de multitud de sondas que usan distintas frecuencias de sonido para rastrear el relieve que pasa bajo su quilla (aunque también dispone de sondas que detectan biomasa). Pero sólo describiré los dos sistemas que se han utilizado en la presente campaña Patagonia 0109: la ecosonda multihaz y la sonda sísmica topas.
La ecosonda multihaz sirve para obtener un mapa del fondo marino y está basado en la emisión de ondas de sonido, que rebotan en el suelo y vuelven al barco. Midiendo el tiempo que tarda el sonido en ir y volver, los científicos pueden calcular la profundidad a la que se encuentra el fondo marino. Esta ecosonda dispara simultáneamente 432 haces de sonido en forma de abanico, lo que posibilita que se registren datos en una gran resolución de una cobertura media de tres kilómetros por la banda de babor y otros tres por la de estribor. El barco va haciendo “pasadas” o líneas por el área a cartografiar, de manera que se solapen unas con otras. Lógicamente a mayor profundidad, más rápido se cartografía la zona, ya que el ángulo de los haces de sonido se va abriendo más cuanto más lejos esté el fondo.
Por otro lado la sonda sísmica topas o sonda paramétrica también usa haces de sonido, pero éstos son de una frecuencia más baja. Éstos son capaces de penetrar en las primeras capas del fondo marino (profundiza más cuanto más blando sea el fondo) lo que da como resultado un perfil con los diferentes estratos de los que está compuesto el suelo, dependiendo de la diferente densidad de los materiales. En lugar de propagarse en forma de abanico, se emite un solo haz recto hacia el fondo.
Y para terminar, otra de animalitos que no quería dejar de comentar: los espectaculares albatros. Es increíble verlos desplegar sus enormes alas de hasta tres metros de envergadura, volando alrededor del barco, rozando con la punta de las alas la superficie del agua. Pura elegancia.
- Rorcual
- Fotografía del fondo marino
- Araceli y Ricardo en el laboratorio de acústica
- Mapa del fondo marino obtenido con la sonda multihaz
- Perfil obtenido con la sonda topas
- Albatros





