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Como comenté ayer, el día de hoy ha sido un tanto especial dentro del plan de campaña. Tanto el equipo científico como técnico han dedicado el día a buscar una draga tipo Box Corer que se perdió en noviembre del año pasado (la de la imagen). Entonces se tomaron las coordenadas exactas para un posible rescate en el futuro. Hoy llegó el día de intentarlo pero lamentablemente no ha habido suerte. Estas dragas se usan para recoger muestras de tipo sedimentario. Lo que hacen es penetrar en la capa blanda de la superficie y “cortar” un trozo, casi como si fuera un pedacito de tarta. Así se puede disponer de una parcela del fondo marino tal y como estaba dispuesto originalmente. Ha sido una pena que no se haya podido recuperar pues el esfuerzo de técnicos y científicos ha sido enorme. Se ha peinado la zona con el ROV durante largas horas, con la esperanza de que la cámara submarina del robot nos mostrara la draga, pero ese esperado momento no ha llegado.
La jornada comenzaba temprano, con los mecánicos añadiendo unos ganchos al contrapeso (los hombres de la mar lo llaman coloquialmente “muerto”) que se usa normalmente para bajar el ROV. La idea era que si se localizaba la draga, el ROV la engancharía con el brazo mecánico a ese contrapeso para después izarla a bordo, en una operación de una enorme dificultad y que suponía todo un reto para los técnicos del ROV. Todos sabían que era difícil, pero como dice Cristobo “estábamos obligados a intentarlo, pasábamos por la zona y disponíamos de los instrumentos”. En fin, que la ansiada draga dormirá en aguas de la Patagonia el sueño de los justos.
Pero la jornada no ha sido en balde. Araceli me contaba que ha servido principalmente para dos cosas: por un lado hacer una operación con el ROV a alta profundidad (la draga cayó a unos 400 metros), y por otro permitirá estudiar los fondos arenosos de una zona que en principio no hubiera entrado en los planes de la campaña. Cuando veíamos las imágenes Araceli me describía como todavía hoy son visibles los surcos que han dejado en la arena gigantescos icebergs desprendidos de la Ántártida de hace miles de años.
Hoy también voy a contar un poco más en detalle el procedimiento de toma de imágenes (gracias también a Araceli por dejármelo tan claro). Empezamos con la cámara submarina. Para este método de toma de imágenes, el buque se sitúa en la posición de comienzo del muestreo (la zona que los científicos desean fotografiar) que en la figura que adjunto corresponde al punto marcado como CAM_1 Inicio. En este caso el terreno es una terraza existente en la orilla norte de un cañón submarino. La cámara se sitúa en una estructura enganchada al barco por un cable, que dispone de compartimentos estancos (en este caso también la acompaña una cámara de video). La cámara fotográfica es programada para disparar una foto por minuto. Para ello el técnico sitúa un enfoque fijo teniendo en cuenta la distancia que la cámara tendrá con la superficie (la óptima es de unos 1,5 metros) y lo sincroniza con el flash. Para que el buque haga el recorrido que los científicos quieren, la embarcación se sitúa teniendo en cuenta la corriente dominante. Una vez la cámara llega al fondo se deja que el barco derive (en este caso siguiendo la trayectoria que aparece en la figura en rojo). En la imagen, la distancia recorrida es de 0,976 millas náuticas que equivalen a 1,72 km. Aquí se han obtenido una serie de fotografías del fondo, tanto para observar el tipo de sustrato que lo forma, como la fauna que vive y se asienta sobre él. En la zona hay una profundidad media de 1.098 metros. Una vez que se alcanza la posición marcada en la figura como CAM_1 final, se da por terminado el muestreo y comienza el izado de la cámara fotográfica submarina, hasta que es recuperada a bordo, donde se procede a descargar las fotografías realizadas. El tiempo del muestreo fue de 2 horas y 25 minutos.
En el caso del ROV, el procedimiento es parecido. La diferencia es que se trata de un vehículo que permite un control a distancia y que ofrece imágenes “en directo” a través de un cable electromecánico llamado, gráficamente, “umbilical” y que va conectado a una cabina, donde lo manejan los técnicos. Además, en lugar de derivar, el barco se va situando a través de Posicionamiento Dinámico siguiendo la trayectoria elegida. A medida que el buque va avanzando, el ROV también lo hace bajo la superficie, hasta que se completa el muestreo.
Y como todo no va a ser trabajo cuelgo un par de fotos de uno de los sitios de ocio del barco: el gimnasio y la sauna, donde científicos y tripulantes se relajan después de las duras jornadas en la mar. Un más que merecido premio.
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Draga Box Corer
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Preparando el ROV
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Mapa situación muestreo cam_6
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Machacándose en el gimnasio
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Sauna
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Vista de la popa